Cuando escuchamos mezcal artesanal, es fácil imaginar tradición, manos maestras y el alma de Oaxaca. Pero, ¿qué significa realmente este término y por qué cambia por completo tu experiencia al beberlo?
En Mojave, no usamos el término artesanal como un adorno. Lo llevamos en cada paso del proceso: desde el agave cultivado en tierras oaxaqueñas hasta la fermentación en tinas de madera y la destilación en alambique de cobre. No hay atajos, solo respeto profundo por el tiempo, la tierra y la historia.
Por ejemplo, nuestro Mezcal Mojave Espadín es elaborado con agave de 7 años cocido en horno cónico de piedra y fermentado sin aditivos. El resultado es un mezcal limpio, suave, lleno de matices que no encontrarías en una producción industrial.
Lo mismo ocurre con el Mojave Pechuga, una edición especial que pasa por una tercera destilación con pechuga de guajolote y frutas. Este ritual —tan antiguo como sagrado— da origen a un mezcal especiado y profundo, ideal para ocasiones especiales.
¿Y el Cuishe? Un agave silvestre que crece en altitudes más altas y se destila con respeto absoluto por sus notas únicas, como tierra húmeda, madera y humo sutil.
Beber mezcal artesanal no es solo probar alcohol; es abrir una ventana al México profundo, al conocimiento ancestral que se transmite de generación en generación. Elegir Mojave es elegir una historia que se bebe.